Remonter nace de una necesidad tanto física como espiritual.

En el año 2003 mi padre sufrió una parálisis facial que lo llevó a padecer innumerables limitaciones, tales como no poder comer más que por medio de una cañita conduciéndolo a una  gran depresión. Esta circunstancia me lleva a tratar de en encontrar la manera de poder prestarle todo mi cariño y ayuda, como hija y como profesional.

Por las mañanas, mi padre hacia sus ejercicios de rehabilitación médicos, y por la tarde personalmente, en mi centro, yo le trataba con un masaje facial.

Empecé a estudiar concienzudamente los músculos faciales, los tensores, los revitalizantes y así apliqué mis conocimientos de técnicas occidentales fusionándolos con terapias orientales.

El resultado fue espectacular. En un espacio reducido de tiempo, mi padre empezó a recuperar la movilidad, y no solo, eso, casi milagrosamente había mejorado su tonificación y reducido sus arrugas y líneas de expresión.  El tratamiento estaba funcionando muy bien, mis manos activaban los puntos energéticos faciales y se conseguía un avance palpable a primera vista.

Es ahí, cuando decido seguir avanzando en esta técnica mixta, que combina distintas terapias manuales y bautizar a este masaje, en honor a mi padre, como “Remonter” por los resultados obtenidos a todo nivel.

Con los años lo he ido perfeccionando, la simbiosis entre los dos tipos de técnicas dio como resultado un masaje completamente distinto a los que imperaban en los centros de estética. Tanto es así, que Remonter empezó siendo terapéutico y se fue transformando hacia en un masaje perfecto para el lifting facial..

Como siempre, antes de empezar el tratamiento, escucho, observo y pregunto a mis clientas sus objetivos, y a partir de allí focalizo donde es más necesario y realizo un masaje totalmente personalizado.

Los resultados son realmente espectaculares desde la primera sesión.

No lo pienses más y anímate a probarlo para beneficiarte de las múltiples propiedades que te aportará.

Te doy mi palabra de que no te vas arrepentir.

Sandra Manzano Jaumandreu

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